viernes, 15 de enero de 2016

OTRA VEZ IDIOMAS

Después de mucho divagar, este año he decidido dedicar mis esfuerzos al francés, me gusta y me siento cómoda en clase, pero con lo que yo no contaba era con los factores externos, cambios de clase de mis compañeros, abandonos de algunos y los pocos que siguen, que no son muchos, estamos en una clase que parece sacada de una tira cómica, no tenemos nada que ver unos con otros.
Yo, por ejemplo, el año pasado tenia a mi lado a uno de los mejores de la clase, este año mi compañero no ha seguido estudiando, pues decía que tenía que dedicar muchos esfuerzos y decidió dejarlo. Yo por mi parte los primeros días me sentía como un pulpo en un garaje, sola sin mi compañero de batallas y en una nueva clase e ubicación. Para mí, encontrar un buen sitio es importante y cuando eso ocurre no lo suelto durante el resto del curso.
Por suerte, gracias a mi carácter abierto y dicharachero, no me costó hacer nuevos compañeros de batallas, todos ellos iban conmigo el año pasado, pero habíamos hablado bastante poco. Los tres chicos que se sientan a mi alrededor me dan vida y alegría cada vez que hablo con ellos, y su inocencia me recuerda que todavía les queda por sufrir y vivir. Tienen la friolera de diecisiete años y son unos estudiantes ejemplares, el tercero tiene veinticinco y ha acabado la carrera este año, somos un grupo bastante raro, pero nos portamos de fábula.
Dicen que los adolescentes son engreídos, arrogantes, repelentes, y van a la suya, estos chicos son responsables, se preocupan por sus estudios y su futuro y dentro de todo intentan ayudarte en todo lo que pueden. Eso sí, a la hora de hacer los ejercicios en grupo, ¡somos un pack indivisible, no hay quien nos mueva de nuestra mesa ni quien nos separe de nuestro grupo! ¡Creo que el resto de la clase da para cinco post!
Ya hemos hecho un examen, una redacción que era más parecida a un cuadro de Picasso que a otra cosa, por lo que no hace falta que os diga que mi nota, o la falta de ella, fue patente (la parte positiva es que los exámenes parciales no cuentan, solo cuenta el final, en este curso te lo juegas todo a una carta en un único examen en junio). Aunque no dejo de preocuparme por mis problemas, por no poder controlar mis nervios en los controles, me acabo preguntándome si finalmente seré capaz de presentarme al examen final. Pero esto ya lo iremos viendo, a día de hoy quiero aprender.
Cuando le mandé un mensaje a mi compañero para decirle que tiraba la toalla en cuanto al examen final, su respuesta fue clara y rotunda: Gala, yo voy a ayudarte a estudiar, y con los apuntes, en menos de 24 horas ya me ha mandado la primera tanda de apuntes para que me los mire y a partir de la próxima semana quedaremos periódicamente para estudiar y para que me resuelva las dudas.
Estoy contenta, tengo mucho trabajo por delante, es verdad, horas y horas de estudio entre rabietas, pero creo que va a valer la pena y tengo que estar agradecida de tener gente a mi alrededor dispuesta a ayudarme a estudiar y a organizarme los apuntes, el tiempo dirá si me veo en condiciones o no de hacer el examen final, pero de momento quiero aprender y pasármelo bien en clase.






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