sábado, 12 de diciembre de 2015

ADORNOS DE NAVIDAD Y COMPRAS

Hace unos días ya, que hemos pasado las vacaciones de la purísima y este año, 
en contra de todos mis principios, he intentado que se me contagiara el espíritu 
navideño. No acostumbro a poner ni el árbol ni el belén ni nada por el estilo en 
casa, pero este año he decidido decorar mi casa con estilo navideño. Así, el 
sábado quedamos con Kilian y Beatriz para ir a Espinelves, un pequeño pueblo 
catalán donde cada año celebran la feria del abeto. También me di cuenta que,
por principios de diciembre, ya había empezado el consumismo navideño 
caracterizado por compras compulsivas en estas fechas tan marcadas. Parece 
que la gente se prepara para el fin del mundo, una hora en el supermercado para 
hacer la compra semanal, ¡y eso que estamos a tres semanas de noche buena!
¿Qué haremos cuando llegue esa semana? Algunos solemos planteamos 
marchar bien lejos por falta de tener una familia unida o por el hecho de tener 
que sentarte en la misma mesa con esa persona que lleva meses sin mirarte a 
la cara, sin hablarte y que ese día pone su cara de limón, su sonrisa más hipócrita 
y solo te habla porque hay gente delante y no puede evitarlo. Este tipo de escoria 
me produce urticaria, aunque, al fin y al cabo, la Navidad es para estar con la 
gente que queremos y que nos quieren, y no con gente falsa del tres al cuarto 
que no se alegra de nada de lo que pasa en tu vida o que incluso se olvida de 
preguntarte como te encuentras.
Además, creo recordar, decidme rara, que el concepto de Navidad, en teoría, era 
tiempo de perdón y de ser mejor persona, aunque algunos deben tener memoria 
“Pescanova” porque por más que pase el tiempo, las personas tendríamos que 
aprender de nuestros errores y ser mejores desgraciadamente no lo hacemos.
Intentaré que, este año, la Navidad me convenza y que todo lo que ello conlleva, 
galletas de jengibre, comidas copiosas con mis primos, ir al cine con los más 
pequeños de la casa y escribir como cada año la carta a los reyes magos me 
ilusione una vez a la vida de joven adulta obviando la edad que tengamos.
Asimismo, todos tendríamos que escribir una carta donde escribir nuestros
deseos. Cada año escribo una, algunos son simplemente sueños, otros, a
medida que van pasando los meses, se van cumpliendo. Supongo que, si eres
buena persona y crees con todo aquello místico, el Karma te compensa. Yo soy
un claro ejemplo, incluso con mi hipertensión mezclada con el aneurisma, espero
poder escribiendo deseos durante mucho tiempo porque estamos en época de
pedir deseos y tener sueños y yo no voy a dejar de soñar, pese a quien le pese.




1 comentario:

  1. Nunca debes dejar de soñar ya que son los sueños los que dan sentido a nuestra vida, yo adoraba la Navidad pero desde que mi madre falleció, justo el día 25, ha cobrado un sentido mucho más triste y vacío. No obstante sigo celebrándola, mientras estemos vivos debemos buscar motivos que celebrar. Muaks

    ResponderEliminar