viernes, 2 de octubre de 2015

HE VUELTO....


He vuelto, hace tres días que la lavadora y la plancha son mis mejores amigos, ocho días fuera hace que tenga que poner varias lavadoras si le añadimos que yo tiendo la ropa en un sitio bastante reducido lo mío para secar la ropa es un milagro. A esto tenemos que añadirle que toda la ropa de Nico tiene que estar limpia y planchada para el lunes ya que se va tres semanas a Corea o sea que no me puedo dormir en los laureles pero aún tengo la resaca de todo lo que visité y guardo en mi retina los buenos momentos vividos y las muchas anécdotas porque si una cosa puedo decir que me caracterizo es por todo lo que me pasa, si a esto le añadimos mi falta de expresión con el idioma ya os podéis imaginar el panorama.
El primer día nos fuimos e hicimos escala en Madrid, estuvimos cuatro horas allí y nos cundieron mucho Nico se compró una maleta que llevaba mucho tiempo detrás de ella, no quiero decir en voz alta lo que le costó porque me duele la cabeza solo de pensarlo pero en su favor tengo que decir que la va a amortizar rápidamente ya que viaja bastante.
A la hora prevista nos subimos al avión y dos horas después aterramos en la verde y fría Irlanda, recogimos las maletas, y nos dirigimos a la aduana yo no sabía que todavía existían y me encuentro con un alegre señor que me dice con acento inglés Gala bienvenida a Irlanda con una sonrisa de oreja a oreja. Nos dirigimos a la central de alquiler de coches donde recogemos el coche que hemos alquilado online ya puestos en carretera llegamos al hotel rápidamente y después de hacer el checking llegamos a la habitación donde comprobamos que la habitación en realidad es un “apartamento” más grande que nuestra casa.
Como estamos agotados y no es la primera vez que habíamos estado en este hotel nos dirigimos al bar donde picamos algo y nos vamos a dormir donde caemos rendidos.
Nos despertamos pronto a las ocho ya estamos desayunando yo tengo que decir que no me entra nada cuando veo tanta comida junta se me cierra el estómago y lo único que me apetece es un buen zumo, pero a mi alrededor todos parecen pensar lo contrario, a cual con el plato más lleno: habichuelas, huevos, franfurts, bacón, etc
Nuestra primera parada es Belfast nos dirigimos por autopista y en dos horas nos plantamos en el hotel dejamos las maletas y nos vamos a pasear por el centro, a primera impresión me parece un sitio encantador, agradable y muy bonito, paseamos por la ciudad cada uno de sus rincones incluido sus grafitis, en realidad hay más de mil, nosotros solo vimos una pequeña muestra, también vimos el museo sobre el Titánic y como era la noche en blanco nos ahorramos la entrada y nos paseamos por el centro donde había un ambientazo difícil de describir, música por cada rincón actividades para niños, galerías de arte abiertas bandas de música por las calles, los pubs con música en vivo y mucha gente paseándose y viviendo el arte intensamente, como buenos turistas comimos en una taberna y nos tomamos unas pintas en un típico bar cerca del hotel y planeamos lo que haríamos el día siguiente. El sol nos despertó a las siete y pronto nos pusimos en pie, nos esperaba un día largo, agotador y con muchos quilómetros por delante.
Después de desayunar, ya me fui acostumbrando a los desayunos copiosos nos dirigimos a la garganta del gigante, son unos acantilados muy famosos en la costa norte de Belfast pasando por un paisaje muy escarpado y bastante particular de ver.
Después de una hora entramos en una carretera provincial, cada vez más estrecha, los paisajes son de lo más bonitos, nunca antes había visto pueblos pesqueros tan pequeñitos repartidos por un valle y unidos por pastos llenos de ovejas y terneros me pareció un paisaje de ensueño cuando llegamos nos pusimos a andar y llegamos a una zona volcánica y al sillón de los deseos, no eran más que unas piedras perfectamente redondeadas con forma de sillón donde te sientas y pides un deseo.
Seguimos andando y llegamos a una zona volcánica donde nos intentamos hacer un selfie sin demasiada suerte y en ese momento un chico me escucho decir que no había quedado nada bien y nos dijo que si queríamos ya nos hacia la foto el, muy amablemente un chico de Tarragona no hizo una foto.
Comimos en el restaurante cerca de la entrada y volvimos a Belfast por el camino nos paramos en un parador que se había de caminar nos veinte quilómetros y se podría cruzar un puente colgante, allí por el camino conocí a la abuela más entrañable y simpática que podría haber conocido en mi vida, mantuvimos una breve conversación, me dijo: sabes que si bajas estas escaleras tendrás que volver a subirlas? Y yo con mi poco inglés le contesté que lo sabía pero que no me importaba continué mi camino y cuando llegué no pude cruzar el puente, Nico si lo hizo pero yo solo me limité hacerle las correspondientes fotos y esperar que volviera ya que entre las escaleras casi imposibles de bajar y el puente que se movía más que mi mano cuando intento enhebrar una aguja me quedé esperando a que volviera, cuando volvimos la señora entrañable todavía estaba y yo me senté a su lado para recuperar el aliento perdido en las escaleras y la buena señora me preguntó si había cruzado el puente a lo que yo le contenté que no!!!! Luego me contó que había estado en Barcelona con sus amigas y que vive Inglaterra en el norte, nosotros le contamos que el próximo mes iremos a Londres y nos dijo ggggrrrrr los londinenses no son nada simpáticos. Y quizás tenga razón pero lo sabré en breve. Nos despedimos y seguimos nuestro camino por la costa hasta llegar a Belfast nos dimos una ducha, supongo que pensamos que esto nos quitaría el cansancio pero os puedo asegurar que no fue así y arrastrando los pies fuimos a cenar a la taberna de la esquina y pasear por Belfast de noche.
Al día siguiente volvimos a Dublín, el hotel que nos alojamos tenia spa pero como era sábado os puedo decir que fue como meterse en la ciudad de los niños, nunca había tanto niño por metro cuadrado en una piscina, no es muy agradable querer relajarte en un spa y tener niños saltando por todos lados o sea que en menos de dos minutos me cambié y me fui al gimnasio allí al menos  me puse en la cinta e intenté quemar todas las pintas que me había tomado en los últimos días y las hamburguesas.
Por la tarde estuvimos por Dublín pasear por esta ciudad siempre es un lujo y para nosotros es muy especial, estuvimos por San Patricio hace ya unos siete años y siempre habíamos querido volver, nos gustan sus calles, su gente, y sobre todo sus bares.
Picamos cualquier cosa en un bar y empezamos nuestra peregrinación por los principales bares acabando en el Temple bar
Puedo decir que llegamos al hotel con una alegría fuera de lo normal y dormimos a pierna suelta.
El domingo visitamos Dublín a fondo, la cárcel de la ciudad, fuimos a una visita guiada (en inglés) y luego visitamos el Trinity college, su biblioteca es una de  las más impresionantes que he visto nunca, me hubiera pasado horas oliendo a libros viejos.
De vuelta a la realidad nos acercamos a la zona comercial y entramos en todas y cada una de las tiendas y para terminar fuimos al church bar .
Volvimos al hotel a descansar unas horas y por la noche salimos por el centro atraídos por la magia de las tabernas y la música que en todo momento te acompaña.

Al día siguiente fuimos a visitar Cliff of Moher nos levantamos bien pronto e hicimos tres horas en coche, cuando nos íbamos acercando me iba sintiendo como en casa, el paisaje, las vistas era muy parecido a la Costa Brava, cuando baje del coche hacia tanto viento como en mi pueblo, sentí una libertad que no había sentido desde hacía mucho tiempo el viento golpeaba mi pelo y el frío no me molestaba al contrario el sitio me cautivo tengo grabadas en mi memoria cada una de las imágenes y de los pasos que di fue un viaje a mi interior y de conocimiento, visité sitios nuevos, emblemáticos, otros simpáticos y alegres pero todos ellos han tenido el denominador común la alegría de poder compartir mi tiempo con Nico y disfrutar de cada uno de los rincones que hemos conocido juntos, estoy contenta del destino creo que volveremos por muchos motivos uno de ellos que llevamos el 17 de marzo gravado con fuego en el corazón, empezó nuestra historia y siempre hemos tenido este país muy presente y lo más importante la gente te hace sentir como en casa, son amables serviciales y muy simpáticos se puede decir que se está como en casa. Ahora que he vuelto y Nico está a la otra punta del mundo veo el esfuerzo que hace en vacaciones ya que él se pasa media vida en un avión. Y ahora que vuelvo a estar sola la veo, siempre me quedará en el recuerdo los paisajes, los buenos momentos y la esperanza que algún día volveré.









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